Dulymaz es una empresa familiar de reciente fundación aunque con una amplia experiencia de más de 30 años en la fabricación y comercialización de mazapanes, dulces y productos destinados al sector de la confitería, pastelería y heladería.
Dulymaz es una empresa familiar y artesanal liderada por un matrimonio que ha dedicado su vida a endulzar cada Navidad con el mejor mazapán. Con más de 41 años de experiencia en la elaboración de este dulce tradicional (y 10 años desde la fundación formal de Dulymaz), nuestra historia es la de un oficio transmitido de padres a hijos. La familia comenzó haciendo mazapanes hace décadas, perfeccionando recetas y técnicas clásicas. Hoy sus hijos continúan ese legado. Cada generación ha aportado su esfuerzo y cariño, manteniendo vivo el saber hacer heredado durante años. El resultado es una pequeña familia empresarial que, a pesar de su reciente constitución formal, atesora una amplia experiencia de más de 30 años en la fabricación y comercialización de mazapanes. En Dulymaz nos reconocemos en la dedicación de nuestros mayores y en los valores de cercanía, honestidad y trabajo bien hecho que ellos nos inculcaron. Somos, ante todo, una familia unida por la pasión de crear dulces que despiertan recuerdos y emociones en cada bocado.
Caja de mazapanes artesanos Dulymaz, presentados en un estuche tradicional.
Nuestra especialidad son los mazapanes semi-artesanales, elaborados con la misma paciencia y cuidado de antaño, combinada con técnicas actuales para garantizar calidad constante. En nuestros obradores de Malagón “se une la tradición con la última tecnología y por supuesto cumpliendo con todos los estándares de calidad”[1]. Esto significa que continuamos moldeando y dando forma al mazapán a mano en muchos de nuestros productos, manteniendo detalles como moler las almendras y hornear cada pieza justo el tiempo necesario, pero a la vez contamos con procesos semi-industriales que nos permiten llevar nuestros dulces a más personas sin perder autenticidad. Usamos ingredientes de primera calidad, seleccionados con esmero, porque sabemos que solo quien use las mejores materias primas puede elaborar productos de alta calidad.
El catálogo de Dulymaz abarca desde los clásicos de siempre hasta creaciones nuevas que sorprenden al paladar. Elaboramos las figuras tradicionales de mazapán (las populares figuritas), los famosos huesos de santo rellenos, el pan de Cádiz, las yemas y las anguilas de mazapán decoradas, e incluso especialidades toledanas como los “Brazos de Toledo” rellenos de yema[1]. Todos estos dulces se hacen siguiendo recetas tradicionales, respetando los métodos para conservar su sabor genuino. Al mismo tiempo, buscamos innovar para adaptarnos a los nuevos gustos: por ejemplo, hemos desarrollado divertidas variantes de mazapán cubiertas de chocolate, huesos de santo rellenos de crema de avellanas o chocolate, y con formas originales. Pensando en los más jóvenes, creamos figuritas distintas como frutas coloridas (plátanos, tomates, zanahorias…) e incluso miniaturas de jamón – los “jamoncitos” de mazapán con chocolate – que hacen sonreír a quien los prueba[6]. Estos productos nacen del deseo de mantener viva la tradición pero dándole un giro moderno, demostrando que el mazapán puede reinventarse sin perder su esencia. Además, atendiendo a las necesidades actuales, contamos con líneas sin azúcares añadidos, para que nadie se quede sin disfrutar de nuestros dulces. En cada especialidad, desde la más clásica hasta la más novedosa, late el mismo espíritu: hacer todo con cariño, buscando que nuestros mazapanes y turrones lleven a tu mesa el auténtico sabor de la tradición navideña de España.
Desde nuestros inicios, en Dulymaz hemos apostado por la calidad como pilar fundamental. Cada etapa del proceso productivo está cuidada al detalle: seleccionamos personalmente las almendras más frescas y aromáticas, vigilamos la pureza del azúcar y empleamos materias primas naturales, sin añadidos innecesarios. Nuestro objetivo es que quien pruebe un mazapán Dulymaz experimente el mismo sabor y textura que tendría si se hubiera hecho en casa, con el cariño de una abuela repostera. Seleccionamos cada materia prima empleada en nuestra elaboración para que nuestros clientes encuentren un producto con las mismas características a como lo hubieran elaborado ellos mismos, ése ha sido siempre nuestro lema. Para asegurar este alto estándar, nos sometemos a exigentes controles de calidad e higiene alimentaria. Fruto de ese esfuerzo, contamos con la certificación IFS Food (International Featured Standard) desde el año 2017, sello internacional que avala nuestras buenas prácticas de fabricación y seguridad alimentaria. Obtener el certificado IFS significa que nuestros productos cumplen rigurosamente con criterios de excelencia en cada lote, garantizando al consumidor final que detrás de cada mazapán hay procesos trazables, seguros y de la máxima calidad. Pero más allá de los sellos y auditorías, nuestro verdadero compromiso con la calidad se renueva cada día en el obrador: no escatimamos en ingredientes, no aceleramos procesos, y mantenemos ese trato artesanal que marca la diferencia. Porque entendemos la repostería tradicional como un arte en el que el tiempo, la dedicación y el amor por el detalle se notan en el resultado. Cada mazapán, cada turrón que sale de Dulymaz lleva implícita nuestra promesa de calidad y el orgullo de un trabajo bien hecho.
En Dulymaz sentimos que formamos parte de una historia dulce mucho más antigua que nosotros. Elaborar mazapán y turrón en España es continuar una tradición centenaria que ha pasado de generación en generación a lo largo de la historia. Por eso, queremos compartir brevemente el origen del mazapán, dulce emblemático que endulza nuestras fiestas.
El mazapán tiene una historia envuelta en leyendas y certezas históricas a partes iguales. Sus ingredientes básicos –almendra y azúcar, a veces con huevo– han estado presentes en la repostería europea desde tiempos medievales. En España, el mazapán está especialmente ligado a la ciudad de Toledo, donde figura la primera referencia escrita a este dulce en el año 1512[2]. Sin embargo, su origen podría ser aún más antiguo. Algunas teorías apuntan a que el mazapán llegó a Europa desde el mundo árabe durante la invasión musulmana de la península ibérica en el siglo VIII[2]. No en vano, en árabe existía un pastel similar hecho con almendra y miel, y la propia palabra “mazapán” podría tener raíces árabes o persas. Por otro lado, una hermosa leyenda toledana atribuye la invención del mazapán a las monjas del Convento de San Clemente de Toledo en el año 1212[2].
Se cuenta que, durante la batalla de Las Navas de Tolosa, ante la escasez de trigo para hacer pan, las monjas mezclaron almendras molidas con azúcar (productos que abundaban en la despensa del convento) creando una masa dulce y nutritiva que sirvió de sustento a la población. A este pan de emergencia lo llamaron “mazapán” –quizá del latín “masa panis” (masa de pan)– y desde entonces habría quedado en la tradición. Sea como fuere su verdadero origen, lo cierto es que el mazapán echó raíces firmes en Toledo y otros rincones de España, convirtiéndose en un símbolo de la Navidad. Durante siglos ha perdurado prácticamente igual: una masa de almendra Marcona y azúcar trabajada a mano, que al hornearse unos minutos ofrece ese bocado tierno, jugoso y aromático que todos reconocemos. Ciudades españolas como Toledo (cuna indiscutible del mazapán tradicional) o Soto en La Rioja hicieron famoso este dulce en todo el mundo[2].
Hoy en día el mazapán toledano goza de indicación geográfica protegida, pero muchas familias y obradores, como el nuestro en Malagón, han aprendido el oficio y contribuido a extender este legado dulce. Cada vez que moldeamos una figurita de mazapán a mano en Dulymaz, honramos esa historia secular: la de un dulce humilde nacido de la almendra y el ingenio, que ha sobrevivido a guerras, hambrunas y generaciones, siempre presente en las mesas para recordarnos el sabor de la tradición.
Nuestra identidad no se entiende sin Malagón, el pueblo que nos vio nacer como familia y como empresa, y al que estamos profundamente agradecidos. Malagón se encuentra “en pleno corazón de La Mancha, entre viñedos y extensas llanuras”, un lugar de profundas tradiciones donde la historia y la espiritualidad se palpan en el ambiente[3]. Esta localidad de la provincia de Ciudad Real posee un gran legado cultural y teresiano: fue una de las primeras fundaciones de Santa Teresa de Jesús en el siglo XVI, y aún hoy pervive en sus calles y monumentos la huella de la Santa. “Malagón no es solo un lugar de recogimiento. Es también un lugar lleno de historia, cultura y naturaleza”[3], donde sus gentes mantienen un fuerte arraigo a las costumbres de siempre. Aquí, en este rincón de La Mancha, aprendimos el valor de la palabra dada, el amor por las cosas bien hechas y el sentido de comunidad.
Ser una empresa malagonera nos infunde un gran orgullo local. No pretendemos ser una fábrica anónima, sino un miembro activo de nuestra comunidad. Por eso, siempre que llega la campaña de Navidad y nuestra producción se multiplica, hacemos un esfuerzo por generar empleo en nuestro pueblo y toda la provincia: “todo el personal que emplea Dulymaz en la campaña de Navidad es de castilla la Mancha ”[3]. Decenas de familias malagoneras y de los alrededores colaboran con nosotros cada temporada, aportando manos expertas y entusiastas que comparten nuestra pasión por los dulces. De este modo, cuando Dulymaz crece, también crece Malagón, y viceversa.
Además, incorporamos en nuestra filosofía empresarial el respeto por la tradición manchega. La Mancha es tierra de sabores auténticos (quesos manchegos, vinos, mieles) y nosotros contribuimos a ese patrimonio gastronómico local con nuestros mazapanes y turrones. En las fiestas del pueblo, en las romerías y eventos culturales, los dulces de Dulymaz están presentes endulzando los encuentros familiares, lo cual nos llena de satisfacción. Nos inspira saber que nuestras recetas viajan con nuestros productos pero conservan el alma de Malagón en cada paquete.
En resumen, Dulymaz es más que una empresa: es la continuación de una tradición familiar y local. Desde Malagón, con nuestras manos y mucho corazón, elaboramos mazapanes y turrones que encierran historias y recuerdos. Queremos que cada cliente, al probar nuestros productos, sienta el calor de una familia manchega, la riqueza de la tradición española y la dedicación de un equipo orgulloso de su tierra. Así seguiremos, año tras año, honrando nuestras raíces y compartiendo con todos vosotros la dulzura artesanal que nos define. ¡Gracias por formar parte de esta historia dulce que sigue escribiéndose cada día con esfuerzo, amor y sabor!
Nuestras instalaciones de nueva creación están situadas en el Polígono Industrial "Las Viñas" de Malagón en la provincia de Ciudad Real, donde se une la tradición con la última tecnología capaz de abastecer la demanda de nuestros clientes en tiempo y forma y por supuesto cumpliendo con todos los estándares de calidad.
En este nuevo y amplio obrador se usan la técnicas más actuales combinadas con toda la artesanía, tradición y mimo que se merecen todos nuestros dulces y mazapanes.
Nos encontramos en una zona con bastante tradición en la elaboración de productos de mazapán, estando lindantes a la zona de Toledo.
Referencias:
[1] Dulymaz ha producido esta campaña casi 100 toneladas de mazapán
[2] Mazapán - Wikipedia, la enciclopedia libre
https://es.wikipedia.org/wiki/Mazap%C3%A1n
[3] Qué ver en Malagón: Huellas de Santa Teresa en Castilla – La Mancha
https://mifamiliaviajera.com/que-ver-malagon-huellas-santa-teresa-castilla-la-mancha/
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